Cuando sopla viento en contra

Cuando sopla viento en contra

Publicado el 17 Dic 2014
Vancouver-port.-Credit-Evan-Leeson

Persona que toma riesgos: alguien tiene que ser responsable de anclar las grúas cuando el clima cambia. Crédito de foto: Evan Leeson

Laurence Jones advierte que alguien tiene que asumir la responsabilidad de anclar las grúas en caso de tormentas de viento. A pesar de una historia de varias temporadas de huracanes relativamente benignas en el Atlántico Norte , la mayoría de las personas aceptan ahora que el cambio climático está sucediendo y que ahora estamos viendo fuertes tormentas de viento en lugares en que rara vez han ocurrido antes.

Como resultado el TT Club está urgiendo a los puertos y terminales en todo el mundo a establecer sistemas de buenas prácticas, procedimientos y equipos para poder soportar fuertes tormentas. Aunque hay muchas cuestiones a considerar, hay dos puntos claros que son importantes para atacar- que las grúas de muelle sean tiradas sobre el o del muelle por causa del viento y que los barcos en el sitio de atraque rompan las amarras y causen daños. En algunos lugares que yo visito, escucho la siguiente reacción, “aquí no tenemos vientos fuertes”. No es raro que poco tiempo después una grúa sea empujada por el viento a lo largo del muelle y vuelque sobre él. Los daños por viento debidos a que las grúas son empujadas por el viento a lo largo de los rieles representan alrededor de una quinta parte del costo total de los reclamos de seguros relacionados con el clima en los puertos y terminales a nivel mundial, de acuerdo con la experiencia del TT Club. Todas las grúas de muelle, no importa en qué lugar del mundo estén ubicadas, deben ser aseguradas mediante pernos de tormenta (storm pins) y brazos de anclaje (tie-downs) antes del arribo de cualquier tormenta. Asegurar las grúas es claramente la responsabilidad de la terminal. Sin embargo, en muchos lugares los ingresos de la Autoridad Portuaria se ven afectados por el volumen de carga que sus terminales manejan. Por lo tanto, también es interés de la autoridad portuaria asegurarse de que las terminales cuentan con los sistemas y procedimientos adecuados para asegurar las grúas de muelle.

La otra ocurrencia más común es la de barcos causando daños durante las tormentas debido a la rotura de las amarras, dañando los muelles y exponiendo a las grúas a daños. Las estadísticas del TT Club indican que este tipo de incidentes son el 13% del costo total de los reclamos provocados por razones climáticas.

La mayoría de las autoridades portuarias tienen procedimientos de emergencia para los pronósticos de tormentas que incluyen el sacar los barcos a las afueras del puerto para garantizar que no causen daño a las instalaciones portuarias ni a sí mismos. Esta acción es requerida normalmente sólo cuando se trata de grandes barcos que pueden capear o manejar con mayor comodidad la tormenta en el mar. Quisiera urgir a esos puertos para que se aseguren de que los procedimientos adecuados están en actividad y se han probado, más aún donde hayan tenido pocas tormentas severas a lo largo de su historia.

Todos los puertos deben disponer de planes y procedimientos. La mayoría de los puertos cuenta con procedimientos de contingencia para prevenir el atraque o desamarre de barcos con vientos por encima de una determinada velocidad, por lo general de 12 m/s -15 m/s (metros por segundo), es decir 43,2 a 54 kilómetros por hora. Todos los puertos deben, además, tener planes específicos para los casos en que las velocidades del viento que se experimenten sean aún más elevadas. Por ejemplo, si se pronostica una tormenta de viento con fuerza de huracán que incluya vientos de digamos por encima de 33 m/s (118,8 km/h), todos los buques deben ser desamarrados y enviados afuera del puerto antes de que la velocidad del viento sea demasiado grave como para evitar el desamarre del buque.

Como siempre, los procedimientos necesitan tener en consideración las posibles excepciones, tales como cuando los barcos son demasiado pequeños, cuando haya otros peligros en desamarrar los barcos o cuando haya mayores riesgos al tener los barcos en aguas abiertas. Por ejemplo, en algunos puertos de río puede haber más peligro de que el buque arrastre el ancla y quede varado en el río, bloqueando el canal, que los peligros de que haya daños al buque o al muelle mientras el barco esté amarrado al mismo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, para proteger al puerto y los activos de las terminales, las autoridades portuarias deben contar con procedimientos claros y específicos para enviar a los grandes barcos afuera al mar cuando se pronostica una fuerte tormenta.

Muchos gerentes de terminales creen que es responsabilidad de la autoridad portuaria el determinar el que sea movido el barco cuando hay pronóstico de mal tiempo. Sin embargo, cuando yo pregunto: “Si un buque está amarrado en vuestro muelle y rompe sus amarras y daña vuestro muelle o golpea sobre una de vuestras grúas, afectará esto a vuestro negocio”, la respuesta es obvia. Como resultado, está claro que las terminales deben estar íntimamente involucradas en y con los planes de la autoridad portuaria y los procedimientos para la preparación ante tormentas severas y la posterior recuperación. Si no existe este tipo de compromiso, se deben tener en forma urgente discusiones entre los intereses de las terminales y de la autoridad portuaria en torno a los beneficios de tener este tipo de procedimientos.

Otro acontecimiento que puede suceder en tormentas severas es que un buque rompa sus amarras en repetidas ocasiones y, debido a ello, se le acaben los cabos de amarre disponibles. Generalmente, el suministro de cabos de amarre es responsabilidad del buque; los puertos y las terminales no tienen obligación alguna a excepción de proporcionar los amarradores. Sin embargo, un buque sin amarras siendo empujado por el viento contra el muelle o a lo largo del muelle puede causar un gran daño a la infraestructura portuaria. Una vez más, por el bien de la continuidad del negocio de la terminal y del puerto, un suministro de cabos de amarre para uso en casos de emergencia podría estar disponible por parte del puerto.

Todas las operaciones en un puerto pueden ser afectadas por los incidentes acaecidos durante tormentas severas. La autoridad portuaria y todas las terminales deben trabajar juntos para establecer planes de contingencia y estar al tanto de los diversos sistemas de buenas prácticas, de los procedimientos y de los equipos para soportar fuertes tormentas. El Manual de gestión de riesgos del TT Club denominado Tormenta de viento II: Guía para la gestión práctica de riesgos para terminales marítimas y continentales (en ingles, Windstorm II: Practical risk management guidance for marine & inland terminals), es un buen punto de partida.

Laurence Jones es Director de evaluación de riesgos del TT Club.

Traducido por: Gustavo Zamora

Fuente: http://www.portstrategy.com/news101/insight-and-opinion/port-talk/tt-club-opinion

 

Tags: When a foul wind blows, Laurence Jones, When a foul wind blows (gz5),Cuando sopla viento en contra (gz5)

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